El Vázquez Díaz abre sus puertas a Frida Kahlo de la mano de Fausto Velázquez

por Juan Antonio Hipólito Domínguez / 22 de Mayo de 2019 / Publicado en Cultura, Nerva

El museo Vázquez Díaz de Nerva acoge durante estos días la exposición pictórica “Frida Kahlo: la vida como obra de arte” del artista sevillano, galerista y coleccionista, Fausto Velázquez. La muestra reinterpreta a la famosa artista mexicana a través de una particular colección en la que predominan los retratos de una pintora ensimismada con su propia obra que llegó a protagonizar con más de 200 cuadros, principalmente autorretratos. 


Según informa Juan A. Hipólito, la muestra de pinturas al óleo presentada en distintos formatos denota una pasión sin medida por la figura de Kahlo más allá de su propia obra pictórica. Velázquez la toma como musa y fuente de inspiración para poner de manifiesto su coraje y la fuerza de su carácter. Detrás de cada uno de sus retratos se intuye la existencia de una vida poco común. 

Frida Kahlo fue una pintora mexicana encuadrada en el movimiento surrealista de los años 40 del siglo pasado, aunque ella reusaba de ese calificativo. Así lo corrobora una de sus frases más célebres: “Nunca pinté mis seños. Pinté mi propia realidad”. Protagonista de su propia obra, la fama y el reconocimiento internacional no le llegaron hasta pasados 20 años de su fallecimiento, con 47 años, tras una vida marcada por el infortunio. 

La exposición llega a Nerva tras su exitoso paso por el Centro Cultural Pintor Fausto Velázquez ubicado en La Algaba, Sevilla. Después viajará a lo largo y ancho del territorio andaluz. Más tarde cruzará el Océano Atlántico destino a México D.F. y Nueva York. Volverá a Europa para exponerse en París y Basilea. Y antes de clausurarse en Madrid, pasará por Tokio. 

 

 

Sobre el autor:

Fausto Velázquez vino al mundo en la localidad sevillana de La Algaba a mediado del siglo pasado. Estudió en la Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría tras preparar su ingreso con profesores de la talla de Pajuelo, Luis Montes y Roberto Reina. Entre los años 70 y 80 fue miembro fundador y director del Teatro Algabeño, con el que participó en distintos festivales nacionales e internacionales junto a los grupos Esperpento, Tábano, Tabanque, Adagio, T.E.I., La Cuadra, hasta llegar a fusionarse con el Teatro Lebrijano, con la obra Cantos de Trigo y Cizaña, estrenada en el Teatro Lope de Vega de Sevilla.

Realizó sus primeros grabados junto a Cortijo, Félix de Cárdenas, Mercedes de la Gala, Paco Reina y María Manríquez. Impartió clases de dibujo en varios colegios e institutos de Sevilla y Extremadura. Tras 20 años dedicados a la docencia, en el año 1999 abandona la enseñanza tras sufrir un accidente de tráfico que lo inmoviliza durante un largo periodo.  En el año 1976 monta junto a Alfonso Rodríguez Ocaña un taller de grabado y se hace editor de Obra Gráfica, germen de la que después sería la Galería de Arte que llevaba su nombre a mediados de los 80 en la calle San Isidoro y que estuvo abierta hasta mediados de los años 90. Una vez abandonada la enseñanza y cerrada la Galería de Arte, Velázquez vuelve a la pintura que nunca abandonó.

 

 

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