Los datos históricos de la Unidad Asociada CSIC-UHU sitúan la calidad del aire en Nerva al nivel de Doñana pese a la reactivación minera con una incidencia limitada

por Juan Antonio Hipólito Domínguez / 25 de Agosto de 2026 / Publicado en Medio Ambiente, Minería, Nerva

“En Nerva se respira un aire igual de limpio que el de Matalascañas, que es donde tenemos la estación de muestreo del fondo rural de la Red de Vigilancia y Control de la Calidad del Aire de Andalucía”. Con esta rotundidad, el catedrático de Petrología y Geoquímica de la Universidad de Huelva, Jesús de la Rosa, vuelve a situar la calidad del aire de Nerva al nivel de Doñana, 17 años después de las primeras mediciones realizadas y a pesar de la reactivación minera en 2015, que registra una incidencia limitada, según los datos aportados por el científico.


La calidad del aire de Nerva continúa situándose entre las mejores registradas en Andalucía, con valores comparables a los del entorno del Parque Nacional de Doñana, según afirma De la Rosa durante una entrevista concedida a Onda Minera RTV Nerva. El investigador realizó estas declaraciones junto a la estación de control atmosférico instalada en la azotea del Ayuntamiento de Nerva, desde donde explicó los resultados de casi veinte años de estudios científicos sobre la atmósfera de la Cuenca Minera.

De la Rosa, responsable de la Unidad Asociada CSIC-Universidad de Huelva especializada en calidad del aire y uno de los investigadores más destacados de la institución, especializado en el estudio del impacto ambiental de actividades industriales y mineras, lleva desde marzo de 2009 participando en el estudio continuado de la calidad del aire en Nerva, una serie que permite comparar diferentes etapas de la actividad minera. Según explicó, los primeros trabajos se centraron en analizar el comportamiento de las partículas procedentes de los estériles mineros durante el periodo de abandono de la explotación y permitieron establecer la comparación de la calidad atmosférica de Nerva con la de Doñana.

La evolución posterior permitió detectar un cambio coincidiendo con los trabajos preparatorios para la reapertura de la mina. En 2015 y 2016, durante la fase preoperativa y el acondicionamiento de la explotación, el equipo investigador detectó un repunte de partículas y de determinados trazadores químicos asociados a la actividad minera, especialmente cobre, zinc, plomo y arsénico. Los muestreos se intensificaron entonces y se incorporaron equipos de medición en continuo, mientras que los investigadores relacionaron posteriormente aquel incremento con la falta de riego en determinados momentos de los trabajos.

 

 

Datos científicos 

Los datos de la serie histórica aportados por el investigador, basados en unas 1.200 muestras y unos 65 componentes analizados, muestran que la contribución de la minería alcanzó su máximo en torno a 2016, con aproximadamente 6 microgramos por metro cúbico de PM10, para iniciar posteriormente un descenso, a excepción del repunte detectado entre el 2022 y 2024. En el último registro disponible, correspondiente a 2026, la aportación minera se sitúa alrededor de 2,5 microgramos por metro cúbico, aproximadamente el 13 % del PM10, pese al incremento de la actividad extractiva. El propio investigador señaló durante la entrevista que la contribución minera se mantiene actualmente en niveles reducidos respecto al conjunto de las fuentes identificadas.

 

 

La caracterización de las fuentes permite poner esa aportación en contexto. En la estimación correspondiente a 2026, la principal contribución procede de la combustión y el tráfico, con un 37 %, seguida de la fuente crustal, relacionada fundamentalmente con la resuspensión de materiales del suelo, con un 31 %. La contribución minera representa el 13 %, mientras que las fuentes regionales aportan un 12 % y el aerosol marino alrededor de un 7 %, aunque estos porcentajes pueden variar en función del año y de las condiciones meteorológicas. El propio De la Rosa explicó que, durante la etapa inicial de abandono de la explotación, la contribución atribuida a la resuspensión de materiales procedentes de las escombreras rondaba el 10 %.

 

 

La composición química de las partículas constituye otra de las herramientas utilizadas para determinar el origen de las fuentes. El equipo investigador analiza alrededor de 65 componentes químicos y presta especial atención a elementos como cobre, zinc, arsénico, bismuto y plomo, que permiten identificar la contribución de origen minero. Los gráficos de evolución de la serie muestran, además, un descenso en los últimos años de algunos de los trazadores asociados a la actividad minera, aunque no todos los elementos presentan la misma evolución, por lo que el análisis se realiza de manera conjunta y a partir de series temporales prolongadas.

 

 

En el caso del arsénico, uno de los elementos sometidos a control normativo, De la Rosa señaló que la concentración media actual en Nerva se sitúa alrededor de 1 nanogramo por metro cúbico, frente al valor anual de referencia de 6 nanogramos por metro cúbico. El investigador destacó que este nivel es similar al registrado en la estación de Matalascañas y recordó que la presencia de arsénico no es exclusiva de la Cuenca Minera, ya que también se detecta en otras zonas de la provincia.

En cuanto a las partículas PM10, De la Rosa explicó que las concentraciones medias actuales de Nerva se sitúan aproximadamente entre 20 y 22 microgramos por metro cúbico, frente al límite anual vigente de 40 microgramos. El investigador recordó, además, que la normativa europea ha endurecido los objetivos de calidad del aire y que el nuevo marco sitúa el valor de referencia en 20 microgramos por metro cúbico, lo que obligará a seguir trabajando sobre fuentes como el tráfico y la combustión, mientras que la aportación minera representa una fracción limitada del total.

 

 

Durante la entrevista, el profesor también explicó que la presencia de partículas en Nerva no puede atribuirse automáticamente a la actividad minera. La meteorología, los episodios de polvo procedente del norte de África, los incendios registrados a cientos de kilómetros, el transporte de partículas a larga distancia, el tráfico y la combustión tienen también una incidencia en los registros. Como ejemplo, recordó el episodio de calima de marzo de 2022, cuando las masas de aire procedentes del norte de África provocaron un incremento de partículas visible en calles y vehículos de Nerva.

 

 

Medidores de partículas

La estación situada en la azotea del Ayuntamiento de Nerva permite realizar este seguimiento mediante diferentes sistemas de medición complementarios. Uno de ellos recoge las partículas sedimentables que caen por gravedad, mientras que el captador de alto volumen, que aspira aire, recoge las partículas inferiores a 10 micras, las PM10, que son las que pueden ser inhaladas. A estos equipos se ha incorporado tecnología de medición en continuo capaz de registrar cada diez segundos las concentraciones de PM10, PM2,5 y PM1, además del número de partículas ultrafinas, cuyos datos se contrastan con el método oficial de referencia.

Las muestras recogidas son posteriormente analizadas para identificar más de 65 elementos y compuestos, entre ellos cobre, zinc, arsénico, plomo y bismuto, lo que permite determinar mediante su composición química el origen de las partículas y diferenciar la contribución de fuentes como la actividad minera, la resuspensión del suelo, el tráfico o la combustión.

El investigador reconoció que uno de los principales retos continúa siendo trasladar estos resultados científicos a la ciudadanía, especialmente ante la percepción que existe entre algunos vecinos cuando observan polvo en sus viviendas o episodios puntuales asociados a la actividad minera. De la Rosa defendió que la calidad del aire debe analizarse a partir de series históricas, diferentes puntos de medición y la caracterización química de las partículas, y no únicamente a partir de una observación puntual.

Respecto a la relación entre calidad del aire y salud, De la Rosa distinguió entre la exposición general de la población y las situaciones de riesgo asociadas a determinadas actividades profesionales. El catedrático señaló que las condiciones actuales de calidad del aire en Nerva no son comparables a las de la minería desarrollada por generaciones anteriores y recordó que los efectos de una exposición prolongada a contaminantes deben analizarse en función de las concentraciones, las fuentes y el tiempo de exposición.

La entrevista concluyó con una pregunta muy directa planteada desde una perspectiva personal: ¿Qué le recomendaría a un familiar que recibiera un traslado laboral a la mina de Riotinto y decidiera establecerse en Nerva? De la Rosa fue contundente: “Yo ahora mismo pongo la mano en el fuego de que el aire que se respira en Nerva es compatible con la vida y con una calidad del aire muy limpia”, afirmó, antes de añadir que, desde el punto de vista de la calidad del aire, “recomendaría vivir en el municipio con tranquilidad”.

 

 

Este sitio web utiliza cookies, tanto propias como de terceros, para recopilar información estadística sobre su navegación y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, generada a partir de sus pautas de navegación. Si continúa navegando, consideramos que accepta su uso.

Acceso

Registro

¿Olvidaste tus datos?

ARRIBA