La alcaldesa de la localidad, Rocío Díaz, ha recibido al alcalde de Nerva, José Luis Lozano, en un recorrido por las fosas comunes donde se desarrollan los trabajos de exhumación.
El cementerio municipal de Minas de Riotinto ha sido escenario de una visita marcada por la emoción y el compromiso con la memoria democrática. La alcaldesa de la localidad, Rocío Díaz, ha recibido al alcalde de Nerva, José Luis Lozano, en un recorrido por las fosas comunes donde se desarrollan trabajos de exhumación.
Durante la visita, ambos representantes municipales han destacado el valor simbólico del encuentro, subrayando la necesidad de que las instituciones de la cuenca minera permanezcan unidas en la defensa de la memoria histórica y la dignidad de las víctimas de la represión. En este sentido, han insistido en la importancia de visibilizar lo ocurrido en la comarca, una de las más castigadas tras el golpe de Estado, y de seguir impulsando acciones que acerquen estos hechos tanto a jóvenes como a mayores.
Los trabajos de exhumación, actualmente en su quinta fase, han permitido ya la recuperación de cerca de 200 cuerpos en el cementerio de Minas de Riotinto, superando las previsiones iniciales. Estas labores, financiadas en parte por subvenciones del Gobierno de España en el marco de la memoria democrática, continúan revelando la magnitud de la represión sufrida en la zona.
El alcalde de Nerva ha mostrado su conmoción tras presenciar los trabajos arqueológicos, describiendo como “especialmente dolorosas” las condiciones en las que fueron arrojadas las víctimas a las fosas comunes. Asimismo, ha recordado que muchos de los represaliados procedían de distintos municipios de la comarca, destacando los vínculos históricos entre ambas localidades y el legado de las generaciones de mineros que defendieron el orden constitucional.
Por su parte, Andrés Fernández, director del equipo técnico encargado de las exhumaciones, ha explicado que, desde 2021, se han localizado al menos cinco fosas en el cementerio. Hasta la fecha, se han recuperado 138 cuerpos en las primeras fases, y se prevé alcanzar en torno a 200 víctimas tras la intervención en la quinta y una futura sexta fosa. En algunos casos, los restos aparecen agrupados, sin orden ni registro, acompañados de objetos personales como monedas o utensilios cotidianos.
También ha señalado que el uso de cal en los enterramientos ha favorecido la conservación de los restos óseos, especialmente en comparación con otras zonas como Nerva, donde las condiciones del terreno han provocado un mayor deterioro.
Ambos ayuntamientos han reiterado su compromiso de continuar trabajando de forma conjunta para recuperar la memoria de las víctimas, facilitar la identificación de los restos y ofrecer respuestas a las familias que, décadas después, aún buscan conocer el paradero de sus seres queridos.