El museo Vázquez Díaz expone una selecta muestra del pintor onubense José Caballero, uno de los discípulos más queridos y aventajados de don Daniel

por Juan Antonio Hipólito Domínguez / 13 de Septiembre de 2019 / Publicado en Cultura, Nerva

“Pepe pintor”, escribió José Caballero en las guardas traseras de su libro de gramática latina en 1922. Era tan solo un niño, pero ya tenía claro lo que quería ser de mayor. A casi un siglo visto, esas dos palabras premonitorias dan título a la exposición que el museo Vázquez Díaz de Nerva muestra durante estos días del genial pintor onubense, uno de los discípulos más queridos y aventajados de don Daniel. 


Según informa Juan A. Hipólito, en el acto de inauguración, presentado por el director del centro de arte, Juan Alfonso Barba, y presidido por el alcalde de Nerva, José Antonio Ayala, acompañado por su concejala de Cultura, Lola Ballester, la viuda de Caballero, María Fernanda Thomás de Carranza, presidenta de la Fundación Caballero - Thomás de Carranza, estuvo en todo momento presente, sin estarlo. De ello se encargaron Silvia Segarra, José Luis Ruiz Díaz y Raúl Estévez García, patronos y secretario de la Fundación, respectivamente, quienes destacaron el ímprobo trabajo realizado para mantener viva la memoria del pintor.

Para el director del museo Vázquez Díaz, Juan Alfonso Barba, la exposición es una de las propuestas más importantes del año y del museo en sus 20 años de historia. “Si bien es cierto que Pepe Caballero tiene una trayectoria muy diferente a la de su propio maestro, tampoco lo es menos que en algunas de sus obras que pueden verse en la exposición se nota la influencia que Vázquez Díaz ejerció en él, del que llegó a decir que no solo era su mejor discípulo, sino al que más quería”, comenta.

Según el comisario de la muestra, Raúl Estévez, la exposición se basa en la iniciativa que llevó a cabo la propia Fundación Caballero – Thomás de Carranza en el año 2014, al publicar con la editorial Síntesis la obra La aventura de la creación, escritos, José Caballero. “Pensamos que sería un punto de vista nuevo e interesante para el público, el completar y a veces confrontar la palabra del autor con su obra, dejar sólo ante el público la figura del artista, sin otro intermediario entre sus palabras y su obra que no sea el propio espectador”, comenta.

La exposición, compuesta por una cincuentena de obras de diferentes estilos y temáticas, sigue la estructura del libro, recorriendo una serie de epígrafes que van desde los grandes periodos de su evolución artística, a sus ideas y conceptos sobre arte y las semblanzas de artistas y amigos importantes en su vida. “Para completar algunos pasajes de su vida hemos recurrido a textos recogidos de otras fuentes”, subraya Estévez.

La intención de la exposición, según aclaran desde la propia Fundación, no es otra que la de ofrecer al público una selección de pequeños textos que puedan retroalimentarse con la obra expuesta y que en su conjunto, configuren un mapa lo más completo posible sobre el trabajo y la persona de José Caballero. “Hemos seleccionado para la muestra obras conocidas y expuestas en múltiples ocasiones, junto a otras no tan conocidas, y algunas de ellas nunca expuestas ni documentadas fuera de los archivos de la Fundación. También hemos querido reflejar el proceso creativo del artista, mediante bocetos, dibujos o pruebas, y compartir con el público los fondos menos accesibles de la Fundación”, aclaran.

Como muestra del afecto y cariño que Caballero sentía por su mentor Vázquez Díaz, con el que se reencuentra en su museo décadas después, la presidenta de la Fundación, María Fernanda Thomás de Carranza quiso que en su inauguración se hiciera entrega al centro de arte nervense de una carpeta de serigrafías sobre "Propuesta para una bandera andaluza" realizada por el pintor onubense en 1977 que, más allá del valor artístico que pueda tener, posee un gran valor documental de la época de la transición y el comienzo de las autonomía en España. 

 

Sobre el autor, la propia María Fernanda Thomás de Carranza y Raúl Estévez escriben sobre el autor en la revista Nervae de este año lo siguiente:

“José Caballero empezó a dibujar desde edad muy temprana, ya en su Huelva natal realizó exposiciones y publicó dibujos en prensa. Todavía adolescente se muda a Madrid con la intención de preparar el ingreso a la carrera de ingeniería, pero la vocación plasmada en su gramática latina sigue guiando su vida y con la ayuda de sus visitas al Museo del Prado y el magisterio de su maestro Vázquez Díaz reconduce sus estudios a la creación y las bellas artes”.

“En el vitalista y vanguardista Madrid de los años 30, conoce y trabaja con artistas que irán contribuyendo a la formación de su estilo, sus intereses y su profesionalidad: Federico García Lorca, Joaquín Torres García, Alberto o Pablo Neruda”.

“Con poco más de 20 años trabaja ilustrando libros y revistas, haciendo figurines o escenografías para el teatro de Federico García Lora y encuentra en el surrealismo una forma natural de expresarse”.

“La Guerra Civil y los crueles años de la posguerra le dejan dañado personal y artísticamente, tanto que abandona la pintura, pero se sigue ganando la vida con la plástica, con la creación, sobre todo trabajando para el teatro, también para el cine, ilustrando libros e incluso como creativo para unos grandes almacenes”. 

“Pero José Caballero, es pintor, no es otra cosa y a raíz de su relación con su futura esposa María Fernanda consigue recuperar la confianza en sí mismo, las ganas y la ilusión por transmitir con su pintura, y lo hace avanzando en su obra, avanzando en su estilo, evolucionando para conseguir situarse siempre en el lado del aprendiz que comete errores con pasión y no en el del maestro virtuoso de fría perfección”.

“Desde que volvió al caballete y al lienzo en los años 50, podemos seguir una obra apasionada e incansable, en donde además de buscar siempre nuevos caminos en su pintura, trabajó en numerosos proyectos y con diversas técnicas: vidrieras para iglesias, pintura mural, mosaicos cerámicos, obra gráfica para ediciones de bibliofilia, escenografía para teatro, ilustraciones de libros, diseño de alfombras, escultura o cerámica”.

“Le alcanzó la muerte el 26 de mayo de 1991 en Madrid, su inagotable capacidad de trabajo y su curiosidad sin límite le permitieron el vivir como siempre deseó, pintando, creando, soñando; le otorgaron también el privilegio de vivir con el anhelo cumplido de un niño: Pepe Pintor”.

“Desde que José Caballero conoció a su maestro en 1930 en La Rábida, a través de su tío Ricardo Caballero, se dejó guiar por el magisterio de Vázquez Díaz, que le enseñó el valor de la geometría en la pintura, la importancia de las  texturas, lo fundamental de la simplicidad, y sobre todo la libertad del artista para seguir su propio camino”.

 

 

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