A las puertas de Berrocal, rodeados por un mar de cenizas con un intenso olor a tierra quemada, junto al árbol que simboliza el resurgir de este pequeño pueblo de la Cuenca Minera de Riotinto tras el incendio de 2004 que arrasó gran parte de su término municipal, el ecologista Juan Romero, portavoz de la plataforma ciudadana ‘Fuegos Nunca Más’, cuenta en una entrevista a Onda Minera cómo les han devuelto a la casilla de salida 22 años después.
El conservacionista, que reclama la declaración de zona catastrófica para su pueblo, afirma que “no hemos aprendido nada” y hace un pormenorizado análisis del incendio, con críticas a la gestión y anuncio de acciones para investigar responsabilidades, señalando la insuficiencia de recursos y medios con la que se ha combatido, y exigiendo una política forestal que invierta en prevención antes que en extinción. A pesar de todo, Romero está firmemente convencido que, “de esta se sale".
El incendio, que ha terminado por calcinar más de 30.000 hectáreas, ha convertido nuevamente a Berrocal en uno de los municipios más gravemente afectados por un incendio forestal que pasará a la historia como el segundo de mayor extensión registrado en Andalucía, solo por detrás del incendio de Riotinto de 2004, que ya castigó duramente este mismo territorio y se saldó con la muerte de dos personas.
Romero reconoce que el ánimo entre los vecinos se encuentra “por los suelos”, pero rechaza que la tragedia pueda convertirse en una derrota definitiva. Recuerda como ejemplo a un vecino de 80 años que, tras el incendio de 2004, regresó al monte con un hacha para comenzar a recuperar lo perdido. “Hay que empezar ya a recuperar esto”, fue entonces su mensaje, una actitud que Romero considera ahora necesario recuperar para afrontar la reconstrucción de Berrocal.
El impacto sobre el territorio y sobre las actividades tradicionales del municipio es, a su juicio, especialmente grave. Romero explica que su propia finca, en la que mantenía huertos, árboles frutales y ganado, ha resultado afectada por las llamas, pese a que había realizado labores de limpieza y desbroce. En este sentido, rechaza que la normativa ambiental impida a los propietarios realizar trabajos preventivos y defiende el papel que puede desempeñar la ganadería extensiva en la reducción de la biomasa vegetal.
“No hemos aprendido nada”
La principal reflexión de Romero conecta directamente el incendio actual con el ocurrido en 2004. Su diagnóstico es contundente: “No hemos aprendido nada, nada, nada, ni queremos aprender y vamos cada vez a peor”. El portavoz conservacionista recuerda que hace apenas un año ya advertía de que una nueva situación de fuego de grandes dimensiones en las masas forestales de la zona podía resultar prácticamente incontrolable.
Romero sitúa parte del problema en la falta de gestión de determinadas masas forestales, especialmente en terrenos públicos. A su juicio, la prevención debería haber incluido trabajos de aprovechamiento de madera, clareos, entresacas y creación y mantenimiento de áreas de discontinuidad de la vegetación. Defiende que estas actuaciones podrían haber contribuido tanto a reducir el riesgo como a generar actividad económica y empleo en el medio rural.
Al mismo tiempo, introduce otro elemento en el debate sobre la prevención: el comportamiento humano. Romero considera que la sociedad debe asumir una mayor responsabilidad ante las negligencias e imprudencias que pueden originar incendios y reclama una mayor concienciación social. Pone como ejemplos el uso de maquinaria que puede generar chispas en situaciones de elevado riesgo o determinadas prácticas recreativas en zonas forestales.
Críticas a la gestión y anuncio de acciones para investigar responsabilidades
Romero distingue entre el trabajo realizado por los profesionales que han participado directamente en la extinción y las decisiones adoptadas en niveles superiores. Expresa públicamente su reconocimiento al personal del dispositivo INFOCA y a los bomberos forestales, muchos de ellos afectados personalmente por el incendio, y extiende también su valoración positiva a la intervención de la Unidad Militar de Emergencias.
Sin embargo, considera que se produjeron, a su juicio, decisiones técnicas que deberían ser investigadas. Entre otras cuestiones, cuestiona la estrategia seguida en determinados momentos del avance del incendio y la utilización de elementos naturales o infraestructuras existentes como posibles barreras frente al fuego. Estas afirmaciones forman parte de su valoración personal sobre la gestión de la emergencia y, según explica, está recabando información para fundamentar sus actuaciones.
En este sentido, anuncia que pretende emprender acciones para exigir responsabilidades y avanzar en una investigación sobre lo ocurrido. “Yo no me voy a quedar quieto”, afirma Romero, que plantea la posibilidad de acudir a los tribunales y reclama que se depuren las decisiones que considere incorrectas.
Entre sus propuestas para mejorar la prevención y respuesta ante futuros incendios incluye disponer de plantillas completas en el INFOCA durante todo el año, de manera que los efectivos puedan participar también en tareas preventivas durante los meses de menor riesgo. También reclama aprovechar el conocimiento del territorio que poseen vecinos y profesionales locales para mejorar la toma de decisiones durante las emergencias.
Más medios y una mayor coordinación
Romero considera asimismo que la magnitud alcanzada por el incendio debería haber propiciado una movilización más temprana de recursos. En la entrevista reclama una activación más inmediata de la UME y plantea que, ante incendios de grandes dimensiones, se recurra también a medios disponibles a través de la cooperación con otras administraciones y países europeos.
Para el portavoz de Ecologistas en Acción, los grandes incendios forestales deben abordarse como una de las principales amenazas derivadas de las nuevas condiciones ambientales y climáticas. Pero insiste en que la prevención no puede limitarse al monte: también debe actuar sobre los comportamientos humanos que están detrás de buena parte de los incendios.

“Berrocal se ha convertido en un cenicero”
Más allá de las causas y de la gestión de la emergencia, Romero pone el foco en el futuro de Berrocal. Reclama que el municipio sea considerado zona catastrófica y que las ayudas se canalicen de manera efectiva hacia las personas afectadas y hacia la recuperación del territorio. “Nos han convertido en un cenicero”, afirma, al tiempo que advierte del riesgo de que la localidad quede relegada una vez que disminuya la atención mediática.
El portavoz de Fuegos Nunca Más reclama además unidad entre las instituciones y los vecinos y pide que las distintas administraciones acudan a Berrocal para conocer directamente la situación. Considera que el municipio, con una población reducida y envejecida, necesita un compromiso específico para evitar que la pérdida de actividad vinculada al territorio agrave sus problemas demográficos y económicos.
Romero mira también hacia la experiencia de 2004. Recuerda que entonces se anunciaron importantes inversiones y actuaciones para la recuperación del municipio y advierte de la necesidad de mantener la vigilancia para que los compromisos que se adopten ahora lleguen finalmente a ejecutarse. Por ello, considera fundamental que los vecinos permanezcan unidos y que los medios de comunicación continúen prestando atención a Berrocal una vez que desaparezca el foco mediático inicial.
El símbolo de un alcornoque
La entrevista termina junto a un árbol especialmente significativo para Romero. Se trata de un alcornoque plantado después del incendio de 2004 por vecinos mayores de Berrocal y que, según explica, se ha convertido en un símbolo del municipio. El árbol se ha salvado de este nuevo incendio, quizá como presagio del nuevo resurgir que espera a Berrocal.
Pese a todo, Romero insiste en que Berrocal puede recuperarse. Reconoce que la regeneración del monte será lenta y que algunas formaciones forestales necesitarán décadas para recuperar su estado anterior, pero apela a la esperanza, al trabajo colectivo y a la unidad de los vecinos. “De esta se sale”, sostiene, antes de pedir que las diferencias queden aparcadas para afrontar juntos la recuperación del municipio.