Berrocal vuelve a sufrir una nueva evacuación por la amenaza del fuego con Ecologistas y Fuegos Nunca Más reclamando más prevención y participación rural

por Juan Antonio Hipólito Domínguez / 09 de Agosto de 2026 /

El incendio forestal iniciado el pasado 7 de agosto en el término municipal de Niebla ha vuelto a dejar su huella en Berrocal y en varias aldeas del entorno de Zalamea la Real, después de que la evolución del fuego obligara a evacuar a los berrocaleños, además de a los de Marigenta, El Pozuelo y El Membrillo. Para Ecologistas en Acción de Huelva y la Plataforma Fuegos Nunca Más, el episodio vuelve a poner sobre la mesa las consecuencias de los grandes incendios forestales y la necesidad de revisar las políticas de prevención y gestión de los montes.


Berrocal afronta así, según la organización ecologista, su tercer gran incendio forestal en las últimas cinco décadas y la segunda evacuación forzosa de su población. Juan Romero, portavoz de Ecologistas en Acción en Huelva y presidente de la Plataforma Fuegos Nunca Más, resume la situación señalando que “Berrocal vuelve a sufrir el azote de los incendios forestales” y expresa su deseo de que la localidad no tenga que afrontar las consecuencias de un cuarto gran incendio.

El actual episodio se inició en la zona conocida como Venta de las Tablas, en Niebla, un lugar que ya estuvo relacionado con otro gran incendio en 1976. Según recuerda Ecologistas en Acción, aquel fuego afectó a más de 6.000 hectáreas y a más de la mitad del término de Berrocal, mientras que en los años 80 otro incendio y, posteriormente, el gran incendio de 2004 volvieron a afectar de forma importante a este territorio.

Las consecuencias de estos incendios trascienden la superficie directamente afectada por las llamas. La organización ecologista advierte de la pérdida acumulada de bosque, dehesas y biodiversidad y señala el riesgo para especies como el lince, los ciervos, jabalíes y gamos, así como águilas reales y cigüeñas negras presentes en el área Red Natura 2000 del Corredor Ecológico del Tinto.

Romero reclama en este contexto una “mayor participación que sea real y efectiva” de las comunidades rurales en las políticas forestales y en la gestión de los montes. Una participación que, según defiende, debe servir para adaptar la planificación a las necesidades de los territorios que conviven directamente con el monte y con el riesgo de incendio.

Otro de los aspectos señalados por el portavoz ecologista es la composición de las masas forestales. Romero reclama potenciar especies nativas como las encinas y los alcornoques y plantea una eliminación progresiva de lo que denomina “bosques butaneros”, en referencia a especies como los pinos resineros y los eucaliptos, a los que atribuye un papel especialmente relevante en la propagación de los grandes incendios.

Ecologistas en Acción también pone el foco en la presencia de eucaliptos en zonas de sierra y sostiene que las especies mediterráneas autóctonas pueden retardar el avance del fuego. La organización reclama, en este sentido, una planificación adecuada de las plantaciones de eucalipto y una apuesta por la preservación de las especies nativas y de la biodiversidad.

La prevención constituye otro de los ejes de las reivindicaciones. Juan Romero exige que se cumplan y se hagan cumplir las normas relacionadas con la prevención de incendios, entre ellas la obligación de disponer de planes de autoprotección aprobados y actualizados, así como las actuaciones de limpieza de los márgenes de las carreteras y de los tendidos eléctricos.

El portavoz de Ecologistas en Acción reclama también una mayor prevención social y recuerda que, según sus declaraciones, “el 99% de los incendios están provocados por las imprudencias, los accidentes y otras negligencias”. A su juicio, la responsabilidad humana en las igniciones convierte también a la ciudadanía en un elemento fundamental de las políticas preventivas.

La organización considera que las condiciones actuales de los incendios están además condicionadas por los efectos del cambio climático y por fenómenos meteorológicos que pueden dificultar su control. En su nota de prensa cuestiona asimismo que la prevención se centre únicamente en la creación de grandes cortafuegos y defiende una planificación forestal orientada a aumentar la resiliencia de los montes.

El episodio ha dejado también imágenes de la proximidad del fuego a los núcleos habitados. Ecologistas en Acción asegura que, cuando el frente se encontraba a unos diez kilómetros del casco urbano de Berrocal, cenizas, hojas y fragmentos de corteza de eucalipto llegaron a caer en calles, plazas y azoteas de la localidad, algunos todavía incandescentes.

Más allá de la emergencia inmediata, Ecologistas en Acción y la Plataforma Fuegos Nunca Más vinculan la prevención de los incendios con el futuro de las zonas rurales. Romero reclama “más apoyo institucional” y recursos económicos para que los montes puedan seguir siendo espacios de vida y trabajo y para mantener un mundo rural vivo, una reivindicación que coincide con la petición de ambas organizaciones de reforzar los recursos humanos y materiales y mejorar la ordenación territorial.

El incendio vuelve así a situar a Berrocal y a las poblaciones de su entorno ante una realidad que forma parte de la memoria reciente de la comarca. Mientras continúan las consecuencias del episodio iniciado en Niebla, las organizaciones ecologistas reclaman que la experiencia acumulada sirva para avanzar hacia una prevención más eficaz, una mayor participación de los habitantes del medio rural y una gestión forestal adaptada a las nuevas condiciones ambientales.

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